La Navidad es una época que se vive a través de los sentidos: los colores, los aromas, los abrazos… y, sobre todo, los sonidos. Las risas en familia, los villancicos, el murmullo de las conversaciones o el brindis de Nochebuena forman parte de esos momentos que nos llenan de alegría y de recuerdos. Sin embargo, cuando aparece una pérdida auditiva, muchos de estos sonidos tan entrañables pueden comenzar a desvanecerse poco a poco.